ODIO AFEITARME

Todo ocurrió sin preparación previa. Empecé a rasurarme la barba de semanas. Candela, me ayudó con la maquinilla y después con la espuma... tras jugar un rato con la espuma y mirándome al espejo me di cuenta de que mi cara se había transformado. Alguien nuevo había aparecido... Fueron unas instantáneas totalmente espontáneas que captan la aparición casual de un personaje inesperado... De esa vivencia surge la idea de realizar esta sesión fotográfica en plató con el fotógrafo Sebastian Troncoso, invocando a nuevos seres de la espuma.